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El Teatro Colon, su acústica, desafía a los Dioses

Un recorrido para descubrir sus secretos, la belleza de sus salones donde han actuado los cantantes de ópera más importantes del siglo 20

Teatro Colón

Considerada una de las salas de ópera más importantes del mundo, el Teatro Colón es famoso por su acústica, pero no es solo eso: su arquitectura y su historia lo hacen único.


A metros del Obelisco llama la atención un inmenso edificio de arquitectura clásica en color marfil, que ocupa toda una manzana. Para los distraídos la fachada del Teatro Colón que está sobre la Avenida 9 de Julio es la parte trasera.

Hay que rodearlo y frente a plaza Lavalle, sobre calle Libertad se encuentra su entrada.

¿Una Maldición? Cuántos fueron los arquitectos que participaron en la construcción del Teatro Colón?.

A partir de 1880 en Buenos Aires se da un cambio politico y se empieza a mirar hacia Europa como símbolo de modernidad por eso los edificios construidos a fines del siglo XIX y principios del siglo XX tienen una arquitectura que sigue la línea estilística del viejo continente y es una de las razones por las que se empieza a llamar a Buenos Aires ” la Paris Latinoamericana“.


El arquitecto Francesco Tamburini, fue la mente detrás de la sala en forma de herradura que hoy maravilla al mundo con su perfección acústica. Tamburini murió a los 44 años. Una tragedia. Pero la historia no termina ahí. Vittorio Meano, su sucesor, también falleció a los 44 años, pero no de forma natural.

La guía, cuenta que el amante de su esposa lo mató de un balazo el 1 de junio de 1904. ¿Maldición? Quizás. Lo cierto es que, Jules Dormal, el tercer arquitecto y quien finaliza la obra era mayor de 44 años y, para fortuna del proyecto, soltero.

Finalmente el teatro se inauguró el 25 de mayo de 1908, con la ópera “Aída” de Giuseppe Verdi.

Mármol y Habitantes Secretos 

La visita guiada es una inmersión. La escalera señorial de mármol, custodiada por leones tallados en mármol rosado de Portugal, da la bienvenida. 

Teatro Colón

La guía revela el primer secreto: las barandas de mármol amarillo de Siena esconden restos de fósiles de amonites, un descubrimiento reciente de Horacio Padula junto a un equipo de científicos del CONICET. 

Teatro Colón

Teatro Colón

El piso a los pies de esa escalera está hecho a mano con diminutas venecitas.

Sobre nuestra cabeza, un vitral traído de Francia en 1907, con las musas de Apolo

Al subir las escaleras llegamos  a la Galería de los Bustos es un corredor donde podemos apreciar distintos bustos en el pasillo pero tambien coronando las puertas. Mientras caminamos pasamos al lado de la escultura “El secreto” realizada en 1891 por Gustavo Eberlein que representa a Afrodita y a su hijo Cupido

La galería nos lleva al Salón Dorado

Este espacio, inaugurado para el Centenario de la Revolución de Mayo, es puro lujo con muebles originales Luis XIV y Luis XV traídos de Francia. En su techo, un marouflage donde las deidades relacionadas con las artes son protagonistas. Todo lo que se ve color dorado, es dorado a la hoja.

En su época de esplendor, solo las personas que hablaban francés podían ingresar a este lugar. 

Un sillón rosa destaca entre los muebles, en sus laterales se sentaban los futuros novios, mientras que en el centro, sus familias negociaban los términos de un matrimonio arreglado. Una huella de tiempos donde el amor, a veces, se arreglaba en un sofá.

El Salón Dorado, como tantos otros salones dorados de palacios porteños, se inspiró en el Salón de los Espejos del Palacio Versalles.

La Acústica Que Desafía a los Dioses (y a Pavarotti)

Una vez en los palcos se puede descubrir la majestuosidad de la sala.


Escuchar sobre  la acústica perfecta del teatro, no es solo un hecho durante la visita, sino que la guía lo refuerza contando una anécdota que se le atribuye a Luciano Pavarotti: “Este teatro tiene un gran defecto: su acústica es perfecta, si me equivoco, todos se van a enterar.”, dijo él al conocerlo.

Y pude comprobarlo. Mi visita coincidió con un casting. Al entrar a la sala, el eco de una voz lírica, sin micrófono ni orquesta, se escuchó con una claridad asombrosa.

Es la magia de la herradura de Tamburini combinada con la decoración de Dormal: terciopelos que absorben, maderas y bronces que resuenan, mármoles que reflejan, y rejillas con la profundidad justa para que el sonido, como un alma libre, encuentre su camino hacia cada oído.

A cada lado del escenario, se pueden ver los Palcos de las Viudas, son cinco espacios oscuros, ocultos tras rejas negras. Este es el recordatorio de una época (hasta los años 40 más o menos) donde las viudas debían guardar dos años de luto, vestidas de negro y recluidas de la vida social.

El Colón les ofrecía un espacio discreto para disfrutar del arte, una versión del “espacio especial” que también tenían en las iglesias.

Una  joya digna de observar es la cúpula del Teatro, decorada por Raúl Soldi

En su centro está la gigantesca araña que cuelga sobre la sala. Esta araña tiene un pasillo a su alrededor, con espacio suficiente para que puedan tocar sus instrumentos quince músicos.

A su alrededor, los nombres de los grandes compositores enmarcan la cúpula, mientras que un escenario giratorio debajo de ella permite que haya hasta cuatro escenografías simultáneas, una maravilla que los espectadores no llegan a percibir.

Desde la década del 20 posee sus propios coro, ballet y  orquesta estable y desde 1930 cuenta con su propio taller donde se fabrican todos los elementos que se usan en sus producciones.

Se puede visitar todos los días desde las 10 am. Sí estás en Buenos Aires es un recorrido imperdible, pero si no estas cerca podés seguirlo por su canal de YouTube ya que dejó de ser elitista y pasó a ser un espacio para todos los aman la música.

Del elenco estable del Teatro Colón salieron bailarines internacionales de la talla de Julio Boca, Maximiliano Guerra y Paloma Herrera.

María Calas actuó en el Teatro Colón en 1949 donde se consagró como una de las grandes sopranos de todos los tiempos.

Foto IG Teatro Colón

Debora Negri

Autora y Editora de reportajes fotográficos de viajes y naturaleza en Argentina. Es la creadora de "Descubrir sin Prisa" y "Nuestro Jardín de Mariposa" en Social Media. Publica la columna mensual en FAMA dedicada a la arquitectura, historia y naturaleza de Buenos Aires y otros destinos en Argentina.
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